Nombre: Carvajal Juan
CURSO:PRIMERO DE BACHILLERATO f
NUMERO :13
Cáncer
El cáncer es una enfermedad provocada por un grupo de
células que proliferan sin control y se multiplican de manera autónoma,
invadiendo localmente y a distancia otros tejidos. En general tiende a llevar a
la muerte a la persona afectada, si no se somete a un tratamiento adecuado. Se
conocen más de 200 tipos diferentes de cáncer, los más frecuentes son los de piel,
pulmón, mama y colorrectal.
La malignidad del cáncer es variable, según la
agresividad de sus células y demás características biológicas de cada tipo
tumoral. En general el comportamiento de las células cancerosas se caracteriza
por escapar al control reproductivo que requería su función original, perdiendo
sus capacidades primitivas y adquiriendo otras que no les corresponden,
invadiendo de forma progresiva y por distintas vías órganos próximos, o incluso
diseminándose a distancia (metástasis), con crecimiento y división más allá de los
límites normales del órgano al que pertenecían primitivamente, diseminándose
por el organismo fundamentalmente a través del sistema linfático o el sistema
circulatorio, y ocasionando el crecimiento de nuevos tumores en otras partes
del cuerpo alejadas de la localización original.
Las diferencias entre tumores benignos y malignos
consisten en que los primeros son de crecimiento lento, no se propagan a otros
tejidos y rara vez recidivan tras ser extirpados, mientras que los segundos son
de crecimiento rápido, se propagan a otros tejidos, recidivan con frecuencia
tras ser extirpados y provocan la muerte en un periodo variable de tiempo, si
no se realiza tratamiento. Los tumores benignos pueden recurrir localmente en
ciertos casos, pero no suelen dar metástasis a distancia ni matar al portador,
con algunas excepciones. Las células normales al entrar en contacto con las
células vecinas inhiben su multiplicación, pero las células malignas no tienen
este freno. La mayoría de los cánceres forman tumores sólidos, pero algunos no,
por ejemplo la leucemia.
El cáncer puede afectar a personas de todas las edades,
incluso a fetos, pero el riesgo de sufrir los más comunes se incrementa con la
edad. El cáncer causa cerca del 13% de todas las muertes. De acuerdo con la Sociedad
Americana del Cáncer, 7,6 millones de personas murieron por esta enfermedad en
el mundo durante el año 2007.
El cáncer es causado por anormalidades en el material
genético de las células. Estas anormalidades pueden ser provocadas por
distintos agentes carcinógenos, como la radiación ionizante, ultravioleta,
productos químicos procedentes de la industria, del humo del tabaco y de la
contaminación en general, o de agentes infecciosos como el virus del papiloma
humano o el virus de la hepatitis B. Otras anormalidades genéticas cancerígenas
son adquiridas durante la replicación normal del ADN, al no corregirse los
errores que se producen durante dicho proceso, o bien son heredadas y, por
consiguiente, se presentan en todas las células desde el nacimiento y originan
mayor probabilidad de que se presente la enfermedad. Existen complejas
interacciones entre el material genético y los carcinógenos, un motivo por el
que algunos individuos desarrollan cáncer después de la exposición a
carcinógenos y otros no. Nuevos aspectos de la genética del cáncer, como la
metilación del ADN y los microARNs, están siendo estudiados como importantes
factores a tener en cuenta por su implicación.
Las anormalidades genéticas encontradas en las células
cancerosas pueden consistir en una mutación puntual, translocación,
amplificación, deleción, y ganancia o pérdida de un cromosoma completo. Existen
genes que son más susceptibles a sufrir mutaciones que desencadenen cáncer.
Esos genes, cuando están en su estado normal, se llaman protooncogenes, y
cuando están mutados se llaman oncogenes. Lo que esos genes codifican suelen
ser receptores de factores de crecimiento, de manera que la mutación genética
hace que los receptores producidos estén permanentemente activados, o bien
codifican los factores de crecimiento en sí, y la mutación puede hacer que se
produzcan factores de crecimiento en exceso y sin control.
